¿PUEDO TENER TDAH EN LA EDAD ADULTA?

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Suspendu – Moment of doubt / Max Sat

Despistes, problemas de memoria, falta de concentración, sensación de intranquilidad interna, respuestas precipitadas…estos son algunos síntomas que acompañan al TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad). Sin embargo, en la vida adulta observamos que en muchas ocasiones pasa desapercibido este nombre y se etiqueta con otros que comparten algunos síntomas.

 

Muchas personas que tienen este problema aun no lo saben. En torno a un 4-5% de personas adultas están afectadas en la población general, pero la mayoría de ellas no tienen el diagnóstico correcto y por ende seguramente tampoco el tratamiento más adecuado. En España sólo hay un 3% de adultos con un diagnóstico de TDAH, ya que muchos de ellos son tratados por problemas asociados. Estos problemas van desde cuadros depresivos (10-30% de los casos), abuso de sustancias (25-50%), síntomas ansiosos (20-25%) o trastornos de personalidad en menor medida (12-28%).

Si echamos la vista atrás, es cierto que el TDAH tradicionalmente se ha considerado un problema infanto-juvenil y se pensaba que se superaba al llegar a la adolescencia o la vida adulta, por lo tanto no se consideraba atender a los adultos por esta problemática. Sin embargo, las investigaciones más actuales han demostrado que el trastorno se mantiene en mayor o menor medida a lo largo de la vida, afectando de manera diferente a la vida de las personas en función de su sintomatología predominante.

PERO ENTONCES… ¿QUÉ MOTIVA A ESTAS PERSONAS A SOLICITAR AYUDA?

Como hemos comentado, muchas veces las personas afectadas solicitan ayuda por presentar síntomas asociados al TDAH que les generan malestar en sus vidas, pero sin duda observamos que en gran medida es el diagnóstico de sus hijos lo que les suscita dudas sobre su propio diagnóstico y les anima a ponerse en manos de un profesional. Cabe señalar que, según los criterios diagnósticos más actuales, la alteración ha tenido que estar presente desde la infancia (antes de los 12 años) y causar un malestar importante en las principales áreas vitales, por ejemplo, a nivel social, familiar, laboral o académicamente.

Es lógico pensar que las áreas afectadas en los adultos son diferentes a las de niños y adolescentes, estando más relacionadas con su estilo de vida actual. Pueden presentar problemas en el trabajo, al tener frecuentes descuidos, desorganización, dificultades de concentración…esto conduce a que tengan menor estabilidad en el empleo. Por otro lado, son también comunes los problemas interpersonales, debidos a la falta de habilidades sociales. Un rasgo importante que les lleva a tener numerosos problemas y muchas veces es el motivo de consulta a los profesionales es la impulsividad que presentan. Esta impulsividad la observamos por ejemplo en el consumo de sustancias, la necesidad de experimentar placer inmediato y la búsqueda de sensaciones es lo que lleva a estas personas a consumir. La conducción temeraria es otro comportamiento habitual, así como los cambios de humor bruscos y los enfados ante el mínimo cambio en el entorno. Todos estos problemas no resultan inocuos para la autoestima de las personas, viéndose ésta seriamente afectada.

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Otra área que resulta bastante alterada en estas personas es la vida en pareja. Según los estudios, las personas con TDAH presentan más relaciones extramaritales y alto grado de estrés parental, por todo ello el número de divorcios y separaciones aumenta considerablemente.

¿EL ADULTO CON TDAH PUEDE TENER UNA VIDA NORMAL?

Por supuesto. La mayor parte de las personas conviven con el problema con total normalidad, teniendo en cuenta sus dificultades y tomando las medidas oportunas para contrarrestarlas. En general, son personas que necesitan más tiempo para concentrarse, se despistan con facilidad, presentan problemas sociales, nerviosismo interior e impulsividad.

Pero muchas veces todo esto genera problemas en la vida diaria y manejar estos síntomas no resulta nada fácil. Por todo ello, resulta fundamental el apoyo profesional para adaptarse a estas dificultades, conocerse mejor y poder sacarse el mejor partido.

“Nunca es tarde. Así el cansancio apremie o la batalla parezca perdida, siempre hay una posibilidad de recomenzar. No te rindas. No claudiques. Pues mientras haya vida, hay espacio para el cambio.”

Sara Olano

Psicóloga de Educ-at

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INTERVENCIÓN PSICOEDUCATIVA PARA CHIC@S CON TDAH EN EDUCACIÓN SECUNDARIA

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Buenos días a todos/as,

Nos alegra poder compartir con vosotros este interesante proyecto fruto de la estrecha colaboración entre AAMNDAH Alcobendas y Educ-at Psicólogos. Dicho proyecto se realizará a partir de octubre y lo hemos denominado

Taller de intervención psicoeducativa para chic@s con TDAH en Educación Secundaria”

El sistema educativo actual y la sintomatología propia del trastorno hacen que, para este tipo de alumnado, la etapa escolar se convierta en un verdadero reto de superación. Los niños y adolescentes con TDAH son capaces. El TDAH no está relacionado con una baja inteligencia, pero el poco aprovechamiento que tienen de las clases así como unas técnicas de estudio ineficaces basadas en la lectura, provocan que todo su potencial quede enmascarado bajo estos dos preceptos.

El objetivo que buscamos es dotar a los “chic@s” y a los “padres” de herramientas y estrategias adaptadas a sus características para que puedan afrontar con confianza todos los posibles obstáculos que se van a ir encontrando durante su etapa escolar.

Este taller se realizará dos tardes al mes durante un tiempo determinado y su duración será de aproximadamente dos horas por día. Durante cada sesión realizaremos una intervención siguiendo la base de Educ-at, entidad psicoeducativa especializa en TDAH y dificultades de aprendizaje, que en la actualidad trabaja con más de 70 familias. Estará destinado a chic@s de secundaria.

La dinámica será la siguiente:

Trabajo competencial. Incidiremos en planificación, responsabilidad, autonomía…

Impartición de técnicas de estudio. Nos separaremos del estudio convencional mediante  lectura que tanto perjudica e intentaremos poder desarrollar un programa de técnicas que ayudan a un procesamiento correcto de la información.

Balance emocional grupal. Con el objetivo de favorecer el reconocimiento y gestión emocional y de aumentar la autoestima.

Intervención familiar donde se podrá poner de manifiesto el trabajo durante la sesión y aportar un feedback de la misma.

Solicitaríamos que los interesados se preinscribieran antes del 10 de junio, talleres@aamndah.com ya que el grupo será limitado.

Una vez que cerremos el plazo se os comunicará la fecha y la hora de la presentación del proyecto que se hará en el local de la asociación donde podréis plantear todo tipo de dudas que os surjan sobre el taller, horarios, precios, duración… de primera mano con dirección de Educ-at y realizar la inscripción.

Agradecemos vuestra colaboración

Muchas gracias y seguimos trabajando

Educ-at Psicólogos y AAMNDAH Alcobendas

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EL PESO DE LOS FACTORES AMBIENTALES Y GENÉTICOS EN EL ORIGEN Y DESARROLLO DEL TDAH.

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El TDAH es un trastorno complejo, con una base neurobiológica pero, a pesar de las múltiples investigaciones al respecto, aun a día de hoy no existe una seguridad 100% objetiva sobre la etiología del TDAH. No obstante, si existe un consenso general entre la comunidad científica de afirmar que el origen y desarrollo del trastorno se debe en gran medida a factores genéticos (70-75%) y el resto (30-25%) a factores ambientales.

Como todo, en referencia a este tema aparecen diversas posturas y opiniones. Estos porcentajes pueden no estar apoyados por igual y siempre habrá profesionales que den una mayor carga a los factores genéticos y otros a los factores ambientales, pero la mayoria coinciden en que el origen del trastorno no se debe a una única causa, siendo necesaria la convergencia de ambos tipos de condicionantes.

Parece que la opción más plausible es la siguiente. Dentro de nuestro ADN se encuentra una serie de genes que codifican la predisposición a desarrollar el trastorno. Al igual que tenemos codificado en nuestro genoma de qué color será nuestra piel, nuestros ojos, nuestro pelo, etc. también lo está nuestra posibilidad de padecer un trastorno o de desarrollar un tipo de variables de personalidad (sin que tengan que ser éstas patológicas). De otro modo actuarían como las semillas de una planta. Es decir, pueden crecer de manera espontánea o bien por la influencia de otras causas. En referencia a la contribución de otras razones, en las plantas sería el agua y el sustrato del suelo y en el caso del TDAH entrarían en juego los factores ambientales.

Si bien, de lo que no queda duda es que, dentro de los factores ambientales, ciertas situaciones durante el embarazo y posterior a él, aumenta el riesgo y la vulnerabilidad a desarrollar el trastorno.  De esta manera nos encontramos que durante el embarazo el tabaquismo, el consumo de alcohol, nacimiento prematuro, el bajo peso al nacer o el estrés y ansiedad materna son factores de riesgo para el desarrollo del trastorno. Parece ser que estudios relativamente recientes, asocian el consumo de paracetamol en esta etapa como otro factor de riesgo, pero aún falta más peso y evidencia científica para su demostración.

Recientemente el pediatra Pedro Javier Rodriguez Hernández, del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, de Santa Cruz de Tenerife, y miembro del grupo de trabajo de TDAH de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (Sepeap), comenta que la exposición ambiental de metales pesados y el consumo de tabaco en la gestación aumentan por un 2,5 el riesgo de que el hijo padezca trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). “Su importancia no solo radica en que el TDAH causa sufrimiento en los niños afectos, sino que también interfiere en el desarrollo social y educacional, y pueden conducir a problemas sociales y psicológicos que duran toda la vida”, comenta Pedro Javier.

Asimismo, una vez el niño haya nacido, los factores ambientales juegan un papel modulador muy importante para el desarrollo del TDAH y el agravamiento de la sintomatología asociada a él. Es decir, el estilo educativo aplicado, el afecto y la estimulación temprana no provocan el origen del trastorno pero si intervienen en la evolución del mismo, pudiendo agravar o disminuir la problemática adjunta al TDAH.

Por eso mismo, desde Educ-at creemos tan importante el trabajo con las familias, enseñando estrategias para su correcto manejo, formándolas en todas las particularidades del trastorno (que son muchas) con el objetivo de que se vean más capaces y confiadas en poder ayudar a su hijo o hija. De igual manera, la perspectiva multidisciplinar coge un factor determinante, siendo esencial la correcta coordinación entre todos los ámbitos y agentes que intervienen con el niño (teniendo un papel FUNDAMENTAL los profesores).

Trabajando de manera conjunta, estableciendo puentes y puntos de entendimiento, estaremos provocando que la influencia asociada a los factores ambientales se vea reducida, lo que favoreceremos el pronóstico en el desarrollo del niño o adolescente y fomentaremos un adecuado crecimiento personal en todos sus áreas (familiar, escolar, social y emocional).

Y para ello lo más necesario es la VOLUNTAD para querer ayudar y aprender de todos nosotros.

Equipo de Educ-at

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ESCUELA DE PADRES | ESTILOS EDUCATIVOS Y ASPECTOS A TENER EN CUENTA EN LAS VACACIONES DE NAVIDAD.

3ª sesion Escuela de Padres Educ-at
Estimados padres,
Nos complace invitaros a la tercera sesión de nuestra Escuela de Padres que tendrá lugar el miércoles 16 de diciembre a las 18.00 horas en el Colegio Nuevo Velázquez (Madrid). Esta sesión la hemos titulado “Estilos educativos y pautas a modificar. Aspectos a tener en cuenta en periodo de vacaciones”.
La educación perfecta desgraciadamente no existe, pero si aprendemos a identificar cuáles son los estilos educativos existentes y cuál es el más recomendable para los niños y adolescentes con TDAH (atendiendo a cada caso y cada contexto) estaremos ayudando a manejar las problemáticas que se dan en el día a día y acercándonos a un ideal de educación lo más ajustado posible a cada circunstancia.
Por todo ello, en esta sesión queremos tratar el tema de los estilos educativos. Aprender que existen 4 tipos diferentes de estilos educativos los cuáles se establecen en función de dos continuos: el del ejercer un control (de mayor control a menor control) y el de ofrecer un apoyo emocional (de un mayor apoyo a un menor apoyo).
Esta parte la completaremos con una parte esencial: la modificación de la conducta del chico con TDAH. Por tanto, hablaremos de pautas para modificar comportamientos atendiendo a las particularidades del trastorno: el papel que juega la inatención y la autoestima, qué hacer cuando nos encontramos resistencia, cómo utilizar el diálogo, la importancia del mantenimiento de consecuencias, etc. Comprenderemos la relación que guardan estos aspectos con la instauración de conductas deseadas en el niño y adolescente con TDAH, así como aprenderemos una serie de estrategias que nos permitan llevarlas a cabo de manera satisfactoria.
Por último nos encontramos en una época del año en la que tienden a surgir muchas dudas a los padres de cómo actuar, por lo que no queremos dejar pasar la oportunidad de incidir en cómo afrontar las vacaciones de Navidad. Trataremos temas relacionados sobre qué decisiones tomar si le han quedado varias asignaturas, si es beneficioso desapuntarle de las actividades extraescolares, si deben tener más o menos regalos, mantener unas rutinas mínimas, cómo reforzarles si las notas han sido las adecuadas o cómo motivarles de cara al segundo trimestre. Todo ello de cara a proponeros una serie de orientaciones y pautas para un mejor afrontamiento de este periodo.
No obstante, la Escuela de Padres está orientada para ofrecer un ESPACIO DONDE SOLVENTAR VUESTRAS DUDAS, por lo que siempre se busca, en relación al tema planteado, que sea dinámico y participativo con el objetivo de poder ofrecer una ayuda más ajustada.
Para reservar vuestra plaza o recibir información no dudéis en poneros en contacto con nosotros a través de info@educatdah.com o en el 665.97.55.21
¡Os esperamos!
Muchas gracias,
Equipo de Educ-at.

EMOCIONES Y TDAH (II): QUÉ ALTERACIONES EMOCIONALES PRESENTAN Y CONSEJOS PARA IMPULSAR SU DESARROLLO.

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En la anterior entrada hablamos sobre qué son las emociones y por qué el procesamiento emocional se ve afectado en las personas que sufren TDAH. Hoy vamos a intentar explicar qué alteraciones emocionales son típicas en el TDAH y qué se puede hacer para intentar combatirlas.

Mucho se habla en los últimos años sobre la Inteligencia Emocional (IE) y la importancia de saber manejar bien las emociones. Podemos definir la IE como la “habilidad para manejar los sentimientos y emociones, discriminar entre ellos y utilizarlos para dirigir los propios pensamientos y acciones”. La IE está compuesta de 4 habilidades:

  1. Percepción: capacidad para percibir, identificar y expresar las emociones.
  2. Facilitación: capacidad para guiar nuestro pensamiento y toma de decisiones utilizando las emociones.
  3. Comprensión: capacidad para comprender y analizar las emociones utilizando el conocimiento emocional. Tanto las propias como las ajenas (es lo que llamamos la empatía). Esta habilidad es muy necesaria para una correcta socialización.
  4. Regulación: es la más compleja y se refiere a aquella capacidad para mitigar las emociones negativas y potenciar las positivas (tanto ajenas como propias), sin reprimir ni exagerar la información que aportan.

Siguiendo el modelo de las habilidades de la IE, los niños, adolescentes y adultos con TDAH presentan dificultades en las diversas capacidades que lo conforman: percepción, comprensión, regulación y facilitación.

Si bien se encuentran complicaciones a la hora de percibir y comprender emociones (sobre todo en el reconocimiento facial y en la entonación vocal asociada a las mismas), donde más se observan problemas es en la regulación emocional. Esto tiene una explicación “sencilla” y es que para que se lleve a cabo una correcta regulación emocional entran en juego componentes del control inhibitorio de la respuesta, los cuales se encuentran afectados por el trastorno.

Si a cualquiera de nosotros, ante una situación que genera una “tensión” o “activación” -emocional- desencadenado por un estímulo (esté presente o no), en muchas ocasiones nos es complicado de valorar objetivamente las diferentes perspectivas posibles y actuar en consonancia, a todas aquellas personas a las cuales el procesamiento y elaboración de una respuesta se encuentra damnificado, debido a un déficit neurobiológico, lo convierte en todo un reto difícil de superar.

Debemos saber que todo el procesamiento de la información es emocional. Antiguamente (y no hace tantos años) se considera a las emociones como entidades que interferían en el raciocinio, es decir, privaban a las personas de la capacidad de un razonamiento lógico y coherente. Hoy en día, gracias al interés que ha suscitado en las últimas décadas el campo de las emociones sabemos que éstas no son un lujo sino que el componente emocional es básico para el procesamiento racional (entre otras funciones que expusimos en el anterior post). Sin las emociones los seres humanos seríamos poco más que máquinas que trabajan y reaccionan de la misma manera día tras día.

No obstante, como comentábamos en la pasada entrada de blog, la “energía” para el control de las emociones surge a través de las funciones ejecutivas (quienes se encargan de decidir cuál va a ser la manera de responder, cuál va a ser el comportamiento o la conducta a realizar). Pero en el TDAH dichas funciones no se desempeñan tan adecuadamente como deberían. Por lo tanto, aquellas que se dedican al control emocional y al control de impulsos son las responsables de los altos niveles de agresividad, irritabilidad o frustración que se observan en algunos niños y adultos con TDAH.

Además de estos fallos en la regulación emocional, otras dificultades en este campo que suelen presentar los niños, adolescentes y adultos con TDAH es que son muy extremistas, muy pasionales. Viven las emociones de manera muy intensa, tanto las positivas como las negativas. Tienden a mostrarse muy insistentes cuando desean algo, o excesivamente contentos cuando están alegres, o muy apenados cuando les ha ocurrido algo triste, o reaccionan de manera desproporcionadas con ira ante situaciones que perciben injustas (a pesar de que no sean ellos los principales afectados).

Aunque, en algunos casos, nos los podremos encontrar muy apáticos. Fruto de una baja autoestima y de una escasa motivación, podemos encontrar que responden con bloqueos o con sentimientos de incapacidad ante determinadas situaciones problemáticas. Esto puede desencadenar en algún trastorno comórbido de ansiedad o en el estado de ánimo.

Sin embargo, no queremos caer en catastrofismos y en este mismo ámbito, las personas con TDAH demuestran poseer unas virtudes muy positivas. Son bondadosos, muy cariñosos y emotivos y con un sentimiento de fidelidad muy alto. Son personas con mucha sensibilidad que si se les enseña a canalizarla adecuadamente puede ser un buen pilar donde sustentar su desarrollo. Por todo es importante trabajar este aspecto desde pequeñitos, aunque no hay un límite para empezar a trabajarlo.

¿QUÉ PODEMOS HACER PARA FOMENTAR SU DESARROLLO EMOCIONAL?

Como venimos comentando, las emociones condicionan nuestra vida puesto que condicionan nuestras conductas. Entonces, es necesario aprender a regular nuestras emociones para ser capaz, posteriormente, de regular nuestro comportamiento.

Pese a que, en mucha ocasiones, lo mejor es contar con la ayuda de un profesional que le ayuda a entender las emociones y cómo manejarlas, desde casa se pueden llevar a cabo una serie de consejos para potenciarlo:

  1. Ponga con palabras cómo se siente. La mejor manera de enseñarle a percibir sus propias emociones es, al principio, ponerle “en su boca” como se siente. Es decir, si está mostrándose frustrado, es conveniente comentarle de manera pausada: “es normal que te sientas frustrado ya que tú esperabas que te comprara golosinas y en este momento no es posible”. De esta forma le estamos diciendo no sólo cómo se siente sino también el por qué.
  2. Entrenarles en autoinstrucciones. Los niños y adolescentes con TDAH presentan un retraso en la adquisición del lenguaje interno. Es decir, no saben hablarse a sí mismos. Las personas utilizamos este lenguaje interno para guiar nuestra propia conducta por lo que se antoja fundamental enseñarles esta estrategia que les permita a ellos orientar su conducta hasta una respuesta adecuada. “Aunque me apetezcan golosinas si mamá no me las compra debo permanecer tranquilo porque sino se enfadará”.
  3. Utilizar técnicas de autocontrol. Basadas en la misma idea de las autoinstrucciones, técnicas como la del semáforo son muy efectivas. Antes de responder el niño debe pasar por los 3 colores típicos de semáforo: el rojo es parar, el amarillo pensar (¿cómo voy a actuar?¿Por qué?) y el verde es actuar una vez que hemos decidido qué respuesta es la más adecuada.

Tanto la interiorización por parte del niño de las técnicas de autocontrol como las autoinstrucciones son costosas, pero una vez implementadas son muy provechosas. Primeramente debemos partir de un modelado externo para ir, poco a poco, que el niño lo vaya interiorizando y autodirigiéndose.

  1. Aprovéchate de vídeos o películas para trabajar las emociones y la empatía. Mientras veis una película o una serie o una situación de la vida cotidiana de otra persona podéis preguntarle cómo cree que se siente él o ella y por qué. En edades más tempranas los cuentos pueden ser buenas herramientas para trabajar este aspecto.

Luego le podéis preguntar qué hubiera hecho él en esa situación, o qué le hubiera recomendado hacer si pudiera darle algún consejo. Este es un procedimiento muy efectivo para trabajar con el niño situaciones problemáticas que se puede encontrar pero despersonalizándolo en otra persona. Es decir, no es él quién lo está viviendo y, por lo tanto, es “más sencillo” encontrar una solución. Estaremos trabajando con él de manera anticipatoria acontecimientos que pueden suponerle algún contratiempo en el futuro.

CONCLUSIONES

Las personas con TDAH muestran dificultades en varios de los componentes de la Inteligencia Emocional (percepción, comprensión, expresión y regulación). Esto, junto con los déficits neurobiológicos que presentan (principalmente en las funciones ejecutivas) conlleva que padezcan algunas alteraciones a nivel emocional. Se muestran más predispuestos a reaccionar de manera desproporcionada ante las situaciones lo que les hace sentir en muchas ocasiones torbellinos emocionales. Sin embargo, tienen la facilidad de olvidar lo ocurrido al poco tiempo, cosa que no ocurre con la gente de su entorno, lo que provoca en muchas ocasiones perplejidad y malestar en los otros.

Además ya sabemos que las emociones interfieren en nuestra conducta y en nuestra toma de decisiones. Por todo ello se antoja fundamental trabajar esta área desde lo antes posible y así evitar posibles problemáticas asociadas.

Una dificultad, la cual nos hace sentir una emoción negativa, no nos afecta tan profundamente cuando somos conocedores de cómo nos sentimos y porqué. Si igualmente, reconocemos tener recursos para salir adelante, el problema continuará siendo del mismo tamaño, pero ahora lo contemplaremos en su propia perspectiva y sin perder el sentido de las proporciones. Si tenemos un fracaso, pero nos vemos competentes, no nos consideraremos a nosotros mismos como unos fracasados, sino que volveremos a empezar con fuerzas renovadas hasta que convirtamos la derrota en victoria.

Equipo de Educ-at

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EMOCIONES Y TDAH (I): ¿QUE SON LAS EMOCIONES Y POR QUÉ SU REGULACIÓN SE VE ALTERADA EN EL TDAH?

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Los principales síntomas del TDAH son la inatención, la excesiva actividad motora y la impulsividad, pero éstos no son las únicas problemáticas asociadas a él, sino que pueden sufrir otras dificultades en diversos aspectos. Ejemplos de ellos son las dificultades que presentan en el desarrollo de un lenguaje interno, la necesidad de motivadores y refuerzos inmediatos, problemas a la hora de rendir en tareas escolares o una hipersensibilidad o fallos en la regulación de las emociones. Es de éste último punto al que nos queremos referir en la entrada de hoy.

Para no extendernos demasiado y no convertirlo en una lectura larga y tediosa, hemos decidido dividir este breve dossier sobre las emociones y el TDAH en dos bloques:

  • En el primero de ellos trataremos aspectos básicos y de manera breve sobre las emociones:  qué son, qué funciones tienen, sus bases neurobiológicas y su relación con las alteraciones inherentes al TDAH
  • Un segundo bloque en el que trataremos las alteraciones emocionales que nos encontramos en el TDAH y qué podemos hacer para su manejo.

La palabra emoción proviene del latín ‘emovere’ que significa “mover, poner en movimiento o excitar”, esto quiere decir que las emociones “nos activa, nos impulsan para la acción”. Por lo tanto y, aunque existen dificultades para su definición, podríamos determinar que las emociones son una serie de reacciones de los individuos ante situaciones relevantes, que tiene carácter universal y que producen cambios en nuestra experiencia afectiva, en nuestra activación fisiológica y en la expresión. Es decir, es una reacción psicofisiológica (con un componente subjetivo al ambiente que viene acompañado de cambios fisiológicos) qué se desencadenan ante ciertos estímulos del individuo que pueden ser percibidos por cualquiera de nuestros sentidos o evocados por nosotros (a través de un pensamiento, recuerdo, una canción, etc).

Las emociones están relacionadas con procesos como la atención y la memoria y cumplen una función motivacional, social y, principalmente, adaptativa. Es decir, las emociones nos aportan información sobre cómo interpretamos la información del entorno y “nos dirige” la acción hacia una determinada conducta.

De esta manera nos encontramos que las emociones primarias (miedo, sorpresa, asco, ira, tristeza y alegría) guardan las siguientes funciones totalmente fundamentales para nuestra supervivencia:

  • MIEDO: Se da cuando anticipamos una amenaza o peligro que nos produce ansiedad, incertidumbre o inseguridad. Tendemos entonces hacia la protección.
  • SORPRESA: Se ocasiona cuando algo nos produce sobresalto, asombro, desconcierto. Es muy transitoria. Provoca una aproximación cognitiva para saber qué pasa y nos ayuda a orientarnos frente a la nueva situación.
  • ASCO: Aparece ante un estímulo aversivo. De esta manera la respuesta que motiva es la de rechazo ante aquello que lo genera.
  • IRA: Se elicita ante situaciones que consideramos injustas o malintencionadas o cuando nos bloquean la consecución de una meta o satisfacción de una necesidad. Las respuestas que movilizan es de “destrucción” hacia aquellos que nos lo impide, o de defender aquellos que consideramos nuestro.
  • ALEGRÍA: Provoca sensaciones de bienestar, de seguridad. Nos induce a la repetición de estas situaciones que nos hacen sentir bien.
  • TRISTEZA: Aparece cuando no hemos conseguido un objetivo o cuando no se han cumplido nuestras expectativas. Moviliza respuestas dirigidas hacia la instrospección (¿por qué ha ocurrido?) o hacia una nueva reintegración personal.

Con  esto queremos manifestar que no debemos reprimir o ignorar nuestras emociones (tanto primarias como secundarias), por muy negativas o intensas que sean, puesto que nos están aportando información útil que nos ayuda a dirigir y entender nuestra conducta y, por ende, nuestra vida.

¿POR QUÉ LAS PERSONAS AFECTADAS POR TDAH TIENE DIFICULTADES PARA MANEJAR SUS EMOCIONES?

Para entender un poco más por qué las personas que sufren TDAH presentan dificultades en el ámbito emocional debemos entender las bases neurológicas que intervienen en el procesamiento, valoración y control de las emociones y cómo estas se relacionan con las alteraciones neurobiológicas características en el trastorno.

Aunque no se ha terminado de identificar claramente el origen del TDAH, los estudios científicos (mediante técnicas de imagen cerebral) señalan que las regiones implicadas se sitúan en la corteza prefrontal (entre ellas la corteza cingulada) y los ganglios basales, áreas involucradas en las funciones ejecutivas o en el control de las respuestas y el movimiento. Por otro lado, la red neuronal involucrada en el procesamiento emocional incluye estructuras como el tronco cerebral, el hipotálamo, la amígdala, la corteza prefrontal y la corteza cíngulada. Esto quiere decir que algunas de las regiones cerebrales que parecen alterarse en el TDAH afectan también al procesamiento, control y expresión emocional. Para el caso de la regulación emocional circuito que principalmente se ve afectado es el Circuito Cortex Prefrontal Orbital-estriado-talámico.

A su vez, es reconocido por todos, que existe una alteración neuroquímica en el sistema dopaminérgico que afecta al TDAH. Esta alteración se refiere a que fuera de la neurona, en el espacio destinado a la transmisión del impulso nervioso (espacio sináptico) hacia otra neurona, no hay una suficiente concentración de dopamina, por lo que el impulso nervioso (y por lo tanto la información que traslada sea del tipo que sea) no se transmite de forma totalmente óptima. Esto quiere decir, que a medida que se difunde el mensaje se va perdiendo información por el camino, lo que provoca que el procesamiento de la información sea superficial y de esa sensación de que “no se ha enterado de nada”. Esto afecta a todo procesamiento de la información que provenga del entorno, sea de la índole que sea (emociones, el texto que se tiene que aprender, las instrucciones que se le están dando, etc.).

La dopamina es un neurotransmisor que se relaciona estrechamente no sólo con alteraciones motoras y cognitivas, sino también con dificultades en distintos procesos emocionales y motivacionales. Por lo que se insinúa que el tratamiento farmacológico con metilfenidato (el cual aumenta la concentración de dopamina) tendría una función y un beneficio también en este componente afectivo.

Con esto queremos demostrar que, aunque queda mucho por ser estudiado, existen evidencias científicas de que las personas afectadas con TDAH presentan anomalías neuronales en el procesamiento emocional que se relacionan a su vez y, en ciertos aspectos, con la sintomatología inherente al trastorno.

En conclusión, si el TDAH implica un desarrollo y maduración más lento de determinadas partes del cerebro, las cuales están involucradas tanto en el control e inhibición de las conductas como en la regulación y control emocional, nos encontramos con estas problemáticas asociadas al trastorno. Dichas dificultades son más perceptibles cuanto más inmaduro sea el cerebro del individuo, por lo que es en las edades más tempranas donde se observan más diferencias con el resto de los niños de igual edad biológica. De la misma manera es en la adolescencia donde, si juntamos los cambios hormonales típicos que conllevan cambios en el estado de ánimo con las dificultades emocionales que presentan estos chicos, donde se exhacerban de nuevo estas diferencias y pueden ocasionar problemáticas de diversa naturaleza (en la autoestima, motivación, sociales, del estado de ánimo, de conductas, de abuso de sustancias, etc.)

¿Esto quiere decir que no se puede trabajar para mejorar estos aspectos o que solo el paso del tiempo es la única solución? Nada más lejos de la realidad. Dejar pasar el tiempo solo puede empeorar las cosas. Se antoja necesario incidir en este punto en cualquier intervención, ya sea como medida de prevención para un futuro como para intentar resolver una situación conflictiva en el presente.

De esta manera, todos los componentes de nuestro equipo tienen una alta formación y experiencia en fomentar una buena educación emocional que ayude a los chicos y chicas con TDAH a desarrollar un crecimiento personal y emocional adecuado. Por todo ello, en la siguiente entrada de blog trataremos e intentaremos explicar que alteraciones emocionales suelen presentar los niños, adolescentes y adultos con TDAH y qué podemos hacer para combatirlos.

Equipo de Educ-at

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RECOMENDACIONES DE CARA AL VERANO PARA PADRES CON NIÑOS CON TDAH

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Se acaba el curso escolar y con ello empiezan las vacaciones de verano. El curso ha sido largo y en la mayoría de los casos, lleno de obstáculos y dificultades que han supuesto una gran cantidad de esfuerzo y desgaste, tanto para los niños como para las familias. Por ello, este periodo de descanso es muy necesario para todos los miembros de la familia. El objetivo es desconectar, cargar las pilas para el próximo curso escolar y rehacer y fortalecer lazos familiares que se hayan podido resentir por la presión académica. Pero debemos tener en cuenta una serie de recomendaciones para enfocar y manejar este tramo de una forma más óptima, puesto que el cambio de rutinas y hábitos en los niños y adolescentes con TDAH tienden a generar momentos de confusión.

1. Mreloj-allende-700x295ANTÉN UNAS RUTINAS

Los niños con TDAH presentan una mayor dificultad para automatizar determinadas conductas. Esto ocurre porque carecen o presentan un retraso a la hora de adquirir un lenguaje interno que les guíe en la realización de tareas que requieren llevar a cabo una secuencia de pasos. Para fomentar esta motorización de los comportamientos utilizamos las autoinstrucciones y la implantación de unos hábitos y rutinas.

Los hábitos y las rutinas ayudan al niño a estructurar su tiempo y a instaurar conductas. Con la repetición continua de unos procedimientos se produce la automatización de los mismos, lo que conlleva un menor desgaste mental y les permite rendir mejor. Cuando las tareas se repiten en la misma secuencia cada día, el niño aprende y entiende dicha cadena de etapas y anticipa qué actividad viene después, lo que permite que se prepare para ello.

Durante el periodo de vacaciones los horarios se vuelven más flexibles y para los padres es más costoso mantener las rutinas, lo que genera en el niño confusión y puede desembocar en que se muestre más inquieto y descontrolado. De esta manera, por ejemplo, si durante el curso hemos conseguido que alcance la costumbre de antes de comer lavarse las manos y después de comer acude a lavarse los dientes debemos promover y reforzar a que se mantengan.

2. EScalendarioTRUCTURA SU TIEMPO Y ANTICIPA LAS SITUACIONES

Al igual que con las rutinas, un entorno estructurado en el que se anticipen las actividades, viajes, obligaciones, etc. permiten al niño con TDAH conocer de antemano qué es lo que se espera de él y responder de una manera más funcional y adecuada. Esto no quiere decir que nos tengamos que mantener tan estrictos como durante el periodo escolar. Como ha comentado en alguna ocasión Trinidad Bonet, psicóloga que participó en el proyecto PANDAH: “muchas veces el problema radica en que los padres también estamos cansados de todo el curso escolar y del invierno, nos relajamos y no llegamos a seguir unas pautas ni orden durante las vacaciones”.

Una buena estrategia puede ser tener un calendario en algún sitio visible donde estén anotados las fechas más reseñables para el niño o que impliquen un cambio en su rutina. Irle haciendo comentarios recordatorios los días previos sobre ese acontecimiento hasta el día mencionado les ayuda a manejarlo y a preveerlo.

De igual manera, durante el verano se pueden dar situaciones en las que su impulsividad e hiperactividad puedan acarrear consecuencias negativas. Anticiparnos a estos hechos y recordarle una serie de pautas ayudarán a evitarlas. Así por ejemplo si vamos a una piscina le recordaremos antes, asegurándonos que nos escucha y entiende, las normas de las mismas o qué hacer si por lo que fuera os perdiese de vista. Para estas situaciones siempre es recomendable que se aprenda un teléfono de contacto o pautar con él un sitio donde reunirse.

3. Msemaforo-verdeANTÉN PAUTAS CONDUCTUALES COMUNES

Es evidente que el periodo de vacaciones debemos mantener un ambiente más distendido, eliminando la presión que en muchas ocasiones exige el curso académico. Pero en algunas ocasiones esto puede conllevar que el niño crea (fruto de su pensamiento inmaduro) que ya no existen unas mínimas normas de conductas, o que aquellos comportamientos que consideramos inapropiados dejan de serlo durante este tramo.

Cuando cogemos el coche sabemos que la luz roja del semáforo significa frenar, la verde continuar y el ámbar frenar o continuar dependiendo del punto en el que te encuentres cuando se enciende. Pero ahora imaginad que al día siguiente la luz roja pasa a significar continuar, la ámbar parar y la verde parar o continuar. Y al día siguiente la verde es parar el ámbar continuar y la roja parar o continuar. Y así sucesivamente. Si se producen cambios en las reglas continuamente, ocurrirá que cuando vayamos a coger el coche tendremos unos altos niveles de estrés pues no sabremos que reglas debemos aplicar en ese día.

Por todo ello debemos mantener unas pautas educativas comunes para no desconcertar a nuestros hijos. Siguiendo el ejemplo del semáforo, debemos tener claro aquellas conductas que nunca vamos a permitir (luz roja), aquellas que siempre permitimos (luz verde) y aquellas que dependen de la situación y el contexto (luz ámbar). Si lo que un día es luz roja, al poco es luz verde, y la que era luz verde al día siguiente es ámbar lo que estaremos provocando es desorientar al niño y que no sepa cómo actuar ante esas situaciones. Una vez decidido tenemos que prolongarlas durante todo el año.

4. Ujuegos_seccionTILIZA EL JUEGO PARA QUE APRENDAN

El verano es para pasarlo bien y para que los niños se sientan liberados de la presión del colegio. Es un tiempo para disfrutar pero también para organizar actividades que ayuden a los niños con TDAH a aprender a controlar su movimiento, su atención sostenida y selectiva, la memoria, la psicomotricidad, el respeto de las normas y turnos, etc..

Por ejemplo una herramienta que utilizamos en consulta para trabajar la atención sostenida y selectiva son los libros del tipo “Encuentra a Wally” (en el que luego no sólo se trata de buscar a Wally). Posteriormente podemos darle la instrucción de que mire una parte en concreto y que intente memorizar para luego realizarle unas preguntas e incidir en ese trabajo en la memoria. Por otro lado existen también juegos gratuitos en tablets e internet que permiten trabajar la memoria de trabajo (la cual tienen a presentar mayores dificultades) en la que sale una serie de colores, sonidos, letras, etc. de manera progresiva y que él tiene que repetirla.

5. CorporaciónTRABAJA ALGÚN ÁREA DE MEJORA

En la misma línea que el apartado anterior. Como comentamos, el periodo de vacaciones es un momento para descansar y reponer fuerzas. Somos partidarios de que los niños deben tener un periodo de descanso total y llenarles las vacaciones de cuadernos de trabajo y tareas académicas puede provocar que no vean el beneficio a trabajar y esforzarse durante todo el año pues “si al final voy a tener que seguir trabajando igual que más da”. Debemos pensar también que ocurriría si en nuestras vacaciones nos llamase el jefe para decirle que debemos mandarle diariamente un correo con alguna responsabilidad nuestra. Somos conscientes de que su periodo de vacaciones es grande pero su nivel de madurez, de comprensión y de capacidad para mantener una actitud de trabajo no es la misma que la de los adultos, por lo que necesitan de un periodo de descanso más largo.

Esto no quita que no sea un buen momento para incidir en algunos puntos de mejora o que durante los 2 meses y medio no puedan dedicarle un tiempo a la lectura o algún otro aspecto. Para nosotros es una época en la que aprovechamos para enfocar el trabajo en algunas áreas en las que durante el periodo escolar no se nos permite tan fácilmente por la presión que existe o para iniciar tratamientos que proporcionen una toma de contacto y un trabajo en alguna área específica que refuerce la labor que se continuaría de cara a septiembre.

Si queremos reforzar desde casa alguna habilidad que presente dificultades podemos enmascararla en una tarea más lúdica. Por ejemplo, supongamos que nuestro hijo tiene dificultades lectoescritoras. En verano podemos aprovechar para, si le gusta la cocina y echar una mano a sus padres, imprimir una receta y que sea el niño que vaya leyendo e indicando los pasos a seguir mientras los demás le siguen. Además de esta manera también le estaremos enseñando a continuar unos pasos y “reglas” para que el plato salga bien.

6. Iautoestima2013NCIDE EN SU AUTOESTIMA

El refuerzo positivo y la consecución de logros es totalmente necesario en los niños con TDAH para impulsar su autoestima. Por todo ello, si pueden realizar una actividad que les guste, continuar con algún deporte que practiquen durante el año o descubrir alguna nueva actividad en la que puedan destacar, les resultará beneficioso puesto que estaremos mejorando su propio autoconcepto.

7.vuelta_al_cole PREPARA LA VUELTA AL COLE

Si, lo sabemos. Acaban de empezar las vacaciones y ya estamos hablando de preparar la vuelta. Evidentemente éstae consejo está enfocado al comienzo de septiembre. Para ello os queremos acercar la entrada del blog que publicamos el año pasado por esas fechas: Consejos para días previos al inicio del colegio.

En conclusión, debemos aceptar que durante el periodo estival nuestro hijo puede estar un poco más alterado por los cambios en su rutina diaria que se produce así cómo por la disminución de la exigencia que implican las clases. Entender que es una situación pasajera, frecuente y que llevando a cabo unos pequeños consejos podemos conseguir manejarlo es fundamental. Mantenernos seguros de poder manejarlo, tener paciencia, ser positivos, regular nuestra propias emociones y gestionar y anticipar bien las situaciones os ayudará a disfrutar de vuestras vacaciones en familia más que merecidas.

Si deseáis contactar con el equipo de Educ-at podéis hacerlo a través de nuestra página web: http://www.educatdah.com

¡Buen verano!

Equipo de Educ-at