ALUMNOS CON TDAH Y SU (SOBRE)ESFUERZO COMO CAMINO PARA CONSEGUIR LOS OBJETIVOS

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Seguro que alguna vez has escuchado de cerca la frase: “esfuérzate más”, o dicha de otra manera:“necesita más esfuerzo”; y seguro que las primeras veces han sido en las etapas de primaria y secundaria, aquellas que cursan con el desarrollo bio-psico-social del niño, y por tanto pueden dejar huella de cara a la etapa adulta si no se cuenta con una autoestima fortalecida.

La mayoría de los casos con los que trabajamos en Educ-at cursan con TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) o presentan sintomatología sin llegar al diagnóstico, pero casi todos ellos se asemejan en manifestar dificultades atencionales las cuales les penalizan en el sistema escolar actual. Un sistema escolar imperante con un formato de clases teóricas, donde el alumno es el oyente, no debe levantarse de su asiento, y se tiene que automotivar para tener una escucha activa durante horas.

Estos menores con TDAH al llegar a su casa, y debido al pobre aprovechamiento de las clases, tienen que reponerse a pesar de la jornada “laboral” y entender la teoría que no han entendido en clase, hacer ejercicios, incluso estudiar para el examen del día siguiente. Esas dificultades atencionales, las distracciones (internas y externas) que presentan y lo que les cuesta inhibirlas y reconducirlas, junto con el cansancio acumulado por el esfuerzo mantenido que deben de hacer, les conllevan cierta pérdida de tiempo hábil. Si sumamos las 8 horas de colegio, más las 4 horas de la tarde que utilizan para la tarea de casa, contamos con 12 horas de trabajo, que aprovechadas o no, tienen que estar dedicadas a lo escolar.

Por tanto, aquellas personas que les digan que tienen que esforzarse más, estarán siendo generalmente injustos con ellos, por no entender sus dificultades y por no valorar lo que ya están haciendo.

Con el fin de crear conciencia y que cada vez quede menos para que esto deje de ocurrir, os dejamos este decálogo con diez pautas para valorar su esfuerzo y animarles a seguir en los momentos de bloqueo:

1. Empatiza y refuerza positivamente lo que ya sí están haciendo: es importante entender que ellos tienen la sensación de que están haciendo todo lo que pueden, ocurriendo que a veces no se les reconoce esa labor y sólo se les exige más.

2. Muéstrales la realidad objetiva: en muchas ocasiones, ante la incongruencia de la exigencia externa y la sensación interna de saturación, los menores piensan que no merece la pena seguir estudiando. Tienen la sensación de indefensión, de que hagan lo que hagan no va a servir. Haced un listado de cosas objetivas que se están haciendo hasta ahora y que hay que mantener hasta el final para conseguir el objetivo.

3. Recurre a experiencias de éxito: debido a la carga emocional, les resulta difícil recordar episodios anteriores en los que lograron sus metas. Aprovecha para recordárselos y desmontar sus teorías negativas del momento.

4. Dale tiempo para expresar su frustración: necesitan gestionar esa emoción que les está frenando.

5. Stop, ¡para!: muchas veces, ante el bloqueo, lo mejor es parar, tomar aire, salir a la calle para organizar la mente y volver a la tarea. No es perder tiempo, es aprovechar lo que queda con las pilas cargadas.

6. Pídele que, junto a ti, también reflexione en voz alta y busque soluciones a esta situación. Sus alternativas son igual de válidas e importantes.

7. La importancia de la palabra: el hecho de cómo nos hablamos, guía nuestra emoción y nuestro comportamiento. Por tanto, haced conscientes todas las ideas distorsionadas que pueden salir de esta situación: “no voy a ser capaz”, “nunca es suficiente”, “es imposible”. Tienden a catastrofizar o polarizar la realidad. Por cada pensamiento dañino, dos positivos.

8. Fomenta el desarrollo de otras áreas vitales: los menores son mucho más que el área académica. Necesitan desconectar del colegio, y hacer deporte o actividades de ocio en familia y con amigos son una buena opción.

9. Informa a los profesores: muchas veces los centros educativos no son conscientes de cómo afectan el día a día y sus comentarios a los alumnos. Ellos también pueden y deben ayudar a su alumno de manera individualizada.

10. Agradece. Si has conseguido aplicar alguna de las pautas aquí presentes, significa que has podido entablar una conversación profunda con ese niño o alumno que tenía un problema. Dale las gracias por haber compartido eso contigo, fomentarás un buen vínculo y mayor confianza para futuras ocasiones.

Todos los que formamos parte de las áreas de influencia de nuestros menores podemos ayudarles en mayor o menor medida, por tanto padres, familiares, profesionales de la salud, educación y deporte, amigos, etc… sigamos ayudando a crecer.

Laura Martín

Psicóloga de Educ-at

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La autonomía, deseo de cosas posibles.

Potenciando la autonomía

Uno de los objetivos prioritarios en el desarrollo es motivar la capacidad para realizar por nosotros mismos las tareas y actividades que nos corresponden. Indudablemente, la autonomía tiende a ir de la mano de compañías tan deseables como la adaptación a situaciones sociales (mejorando por tanto la competencia de relación con los demás) o el aprendizaje. Sin embargo, más allá de resaltar sus múltiples beneficios, bien sabidos por todos, queremos presentar algún recurso útil y práctico que englobe tanto características formales, como de contenido.

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Es decir, cuando nos planteamos transferir responsabilidad o poder a nuestros hijos, lo hacemos pensamos en su evolución y bienestar, pero también en dejar de ser paulatinamente esa fusión entre loros y policías que emiten recordatorios asegurándose de que llegan a buen puerto.

Esta es una de las primeras premisas que queremos matizar, la autonomía constituye una de las dianas más ambiciosas y “atemporales”, puesto que precisa de ingredientes tales como constancia, paciencia, motivación y dinamismo. Precisamente por eso no podemos exigirnos a nosotros mismos que nuestros hijos pasen de necesitar ayuda para vestirse, a que se prepare la ropa para mañana y se vista sin protestar o volver a su cómoda situación anterior.

Progresión y constancia, si hiciésemos esto sería el equivalente a enseñar a montar en bicicleta sin ruedines (casi ni pasando por triciclo).

Por ello, primer matiz que facilitará que los ingredientes que hemos nombrado se mantengan latentes: ajustemos expectativas, ya que la frustración es mala enemiga en la transferencia de responsabilidad y es probable que nos visite si pretendemos cambios inmediatos.

Por otro lado, si hablamos de objetivo “atemporal”, es porque precisa de una evolución que irremediablemente implicará tiempo. Sin embargo, ese tiempo será mucho más eficaz si ponemos el foco en algunas de las rutinas.

Es decir, en lugar de buscar que se vista solo, desayune, llegue y meriende antes de hacer los deberes, dejando por supuesto todo recogido antes de la ducha, podemos dividir dichos hábitos por periodos. Por ejemplo, centrarnos en las rutinas de tarde: merienda, cambio de ropa, organización pre tareas- estudio, recoger y preparar la mochila para el próximo día. Es útil comenzar por una franja del día y potenciar su desarrollo de manera concreta.

A todos nos han enseñado antes cómo funciona la palanca de cambios, pre-requisito del famoso juego de pies y hemos terminado conduciendo, ¿verdad?

Hasta el momento, chip de la autonomía como aquella evolución que precisa de tiempo, además de dividir las rutinas para aumentar la probabilidad de que esa transferencia se dé con eficacia.

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Como hemos adelantado al inicio, la autonomía favorece un clima de tranquilidad y bienestar por una doble vía; nosotros abandonamos progresivamente el papel de guía externa y ellos, mucho más importante, se sienten capaces y competentes.
Su sentimiento es, de lejos, el ingrediente más relevante de esta receta. Al igual que cuando aprenden a atarse los zapatos se sienten mayores, el hecho de ir cogiendo las riendas de sus diferentes responsabilidades les despierta una sensación de evolución que es la que debemos buscar.

Queremos que sean autónomos para que desaparezcan los miedos, la inseguridad, esas verbalizaciones tan desajustadas con respecto a la realidad “es que si no me ayudas, no voy a poder”. Pueden, por supuesto que pueden y los primeros que debemos creerlo y proyectarlo somos nosotros como padres.

No olvidemos la repercusión de dicha gran capacidad en las emociones, es por ello que nuestro recurso incluye un apartado donde cada niñ@ tenga la oportunidad de plasmar cómo se siente. La expresión y gestión emocional son habilidades transversales que refuerzan en gran medida los ingredientes de nuestra obra de chefs.

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En relación con la introspección, con la capacidad para ver cómo se encuentran ellos mismos, podemos facilitar el análisis de su ejecución introduciendo algunas frases a modo de retroalimentación. No basta con hacer las cosas, con que recojamos y ya, este empoderamiento se beneficiará enormemente si vamos evaluando nuestro día a día y expresamos lo que sentimos.

La autonomía como hemos señalado es un puzle de incontables piezas, por lo que es indispensable que nosotros ayudemos a recopilar el resto.

De hecho, cuanto más bonito sea nuestro puzle, más probabilidad de que nos enganche. De ahí que os presentemos un recurso visual y manipulable que se puede adaptar a todos los intereses (forma de balón, zapatilla de ballet, libro, partitura…) precisando de una motivación y creatividad que sin duda facilitará un aprendizaje más constructivo.

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Como en ningún momento tenemos como finalidad ofrecer pautas que apliquéis como robots, si no reflexionar sobre qué le pido a mi hijo, qué me pido a mí, cómo lo estoy incentivando y si podría haber un plan b que nos ayude a ajustarnos a nuestros objetivos de manera más eficaz, os dejamos el recurso en pos de que os inspire, os sea útil y dediquéis unos minutos a pensar en la siguiente frase:

“Ayúdame a hacerlo por mí mismo”.

Ana Aso

Psicóloga de Educ-at

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¿PUEDO TENER TDAH EN LA EDAD ADULTA?

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Suspendu – Moment of doubt / Max Sat

Despistes, problemas de memoria, falta de concentración, sensación de intranquilidad interna, respuestas precipitadas…estos son algunos síntomas que acompañan al TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad). Sin embargo, en la vida adulta observamos que en muchas ocasiones pasa desapercibido este nombre y se etiqueta con otros que comparten algunos síntomas.

 

Muchas personas que tienen este problema aun no lo saben. En torno a un 4-5% de personas adultas están afectadas en la población general, pero la mayoría de ellas no tienen el diagnóstico correcto y por ende seguramente tampoco el tratamiento más adecuado. En España sólo hay un 3% de adultos con un diagnóstico de TDAH, ya que muchos de ellos son tratados por problemas asociados. Estos problemas van desde cuadros depresivos (10-30% de los casos), abuso de sustancias (25-50%), síntomas ansiosos (20-25%) o trastornos de personalidad en menor medida (12-28%).

Si echamos la vista atrás, es cierto que el TDAH tradicionalmente se ha considerado un problema infanto-juvenil y se pensaba que se superaba al llegar a la adolescencia o la vida adulta, por lo tanto no se consideraba atender a los adultos por esta problemática. Sin embargo, las investigaciones más actuales han demostrado que el trastorno se mantiene en mayor o menor medida a lo largo de la vida, afectando de manera diferente a la vida de las personas en función de su sintomatología predominante.

PERO ENTONCES… ¿QUÉ MOTIVA A ESTAS PERSONAS A SOLICITAR AYUDA?

Como hemos comentado, muchas veces las personas afectadas solicitan ayuda por presentar síntomas asociados al TDAH que les generan malestar en sus vidas, pero sin duda observamos que en gran medida es el diagnóstico de sus hijos lo que les suscita dudas sobre su propio diagnóstico y les anima a ponerse en manos de un profesional. Cabe señalar que, según los criterios diagnósticos más actuales, la alteración ha tenido que estar presente desde la infancia (antes de los 12 años) y causar un malestar importante en las principales áreas vitales, por ejemplo, a nivel social, familiar, laboral o académicamente.

Es lógico pensar que las áreas afectadas en los adultos son diferentes a las de niños y adolescentes, estando más relacionadas con su estilo de vida actual. Pueden presentar problemas en el trabajo, al tener frecuentes descuidos, desorganización, dificultades de concentración…esto conduce a que tengan menor estabilidad en el empleo. Por otro lado, son también comunes los problemas interpersonales, debidos a la falta de habilidades sociales. Un rasgo importante que les lleva a tener numerosos problemas y muchas veces es el motivo de consulta a los profesionales es la impulsividad que presentan. Esta impulsividad la observamos por ejemplo en el consumo de sustancias, la necesidad de experimentar placer inmediato y la búsqueda de sensaciones es lo que lleva a estas personas a consumir. La conducción temeraria es otro comportamiento habitual, así como los cambios de humor bruscos y los enfados ante el mínimo cambio en el entorno. Todos estos problemas no resultan inocuos para la autoestima de las personas, viéndose ésta seriamente afectada.

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Otra área que resulta bastante alterada en estas personas es la vida en pareja. Según los estudios, las personas con TDAH presentan más relaciones extramaritales y alto grado de estrés parental, por todo ello el número de divorcios y separaciones aumenta considerablemente.

¿EL ADULTO CON TDAH PUEDE TENER UNA VIDA NORMAL?

Por supuesto. La mayor parte de las personas conviven con el problema con total normalidad, teniendo en cuenta sus dificultades y tomando las medidas oportunas para contrarrestarlas. En general, son personas que necesitan más tiempo para concentrarse, se despistan con facilidad, presentan problemas sociales, nerviosismo interior e impulsividad.

Pero muchas veces todo esto genera problemas en la vida diaria y manejar estos síntomas no resulta nada fácil. Por todo ello, resulta fundamental el apoyo profesional para adaptarse a estas dificultades, conocerse mejor y poder sacarse el mejor partido.

“Nunca es tarde. Así el cansancio apremie o la batalla parezca perdida, siempre hay una posibilidad de recomenzar. No te rindas. No claudiques. Pues mientras haya vida, hay espacio para el cambio.”

Sara Olano

Psicóloga de Educ-at

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INTERVENCIÓN PSICOEDUCATIVA PARA CHIC@S CON TDAH EN EDUCACIÓN SECUNDARIA

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Buenos días a todos/as,

Nos alegra poder compartir con vosotros este interesante proyecto fruto de la estrecha colaboración entre AAMNDAH Alcobendas y Educ-at Psicólogos. Dicho proyecto se realizará a partir de octubre y lo hemos denominado

Taller de intervención psicoeducativa para chic@s con TDAH en Educación Secundaria”

El sistema educativo actual y la sintomatología propia del trastorno hacen que, para este tipo de alumnado, la etapa escolar se convierta en un verdadero reto de superación. Los niños y adolescentes con TDAH son capaces. El TDAH no está relacionado con una baja inteligencia, pero el poco aprovechamiento que tienen de las clases así como unas técnicas de estudio ineficaces basadas en la lectura, provocan que todo su potencial quede enmascarado bajo estos dos preceptos.

El objetivo que buscamos es dotar a los “chic@s” y a los “padres” de herramientas y estrategias adaptadas a sus características para que puedan afrontar con confianza todos los posibles obstáculos que se van a ir encontrando durante su etapa escolar.

Este taller se realizará dos tardes al mes durante un tiempo determinado y su duración será de aproximadamente dos horas por día. Durante cada sesión realizaremos una intervención siguiendo la base de Educ-at, entidad psicoeducativa especializa en TDAH y dificultades de aprendizaje, que en la actualidad trabaja con más de 70 familias. Estará destinado a chic@s de secundaria.

La dinámica será la siguiente:

Trabajo competencial. Incidiremos en planificación, responsabilidad, autonomía…

Impartición de técnicas de estudio. Nos separaremos del estudio convencional mediante  lectura que tanto perjudica e intentaremos poder desarrollar un programa de técnicas que ayudan a un procesamiento correcto de la información.

Balance emocional grupal. Con el objetivo de favorecer el reconocimiento y gestión emocional y de aumentar la autoestima.

Intervención familiar donde se podrá poner de manifiesto el trabajo durante la sesión y aportar un feedback de la misma.

Solicitaríamos que los interesados se preinscribieran antes del 10 de junio, talleres@aamndah.com ya que el grupo será limitado.

Una vez que cerremos el plazo se os comunicará la fecha y la hora de la presentación del proyecto que se hará en el local de la asociación donde podréis plantear todo tipo de dudas que os surjan sobre el taller, horarios, precios, duración… de primera mano con dirección de Educ-at y realizar la inscripción.

Agradecemos vuestra colaboración

Muchas gracias y seguimos trabajando

Educ-at Psicólogos y AAMNDAH Alcobendas

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EL PESO DE LOS FACTORES AMBIENTALES Y GENÉTICOS EN EL ORIGEN Y DESARROLLO DEL TDAH.

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El TDAH es un trastorno complejo, con una base neurobiológica pero, a pesar de las múltiples investigaciones al respecto, aun a día de hoy no existe una seguridad 100% objetiva sobre la etiología del TDAH. No obstante, si existe un consenso general entre la comunidad científica de afirmar que el origen y desarrollo del trastorno se debe en gran medida a factores genéticos (70-75%) y el resto (30-25%) a factores ambientales.

Como todo, en referencia a este tema aparecen diversas posturas y opiniones. Estos porcentajes pueden no estar apoyados por igual y siempre habrá profesionales que den una mayor carga a los factores genéticos y otros a los factores ambientales, pero la mayoria coinciden en que el origen del trastorno no se debe a una única causa, siendo necesaria la convergencia de ambos tipos de condicionantes.

Parece que la opción más plausible es la siguiente. Dentro de nuestro ADN se encuentra una serie de genes que codifican la predisposición a desarrollar el trastorno. Al igual que tenemos codificado en nuestro genoma de qué color será nuestra piel, nuestros ojos, nuestro pelo, etc. también lo está nuestra posibilidad de padecer un trastorno o de desarrollar un tipo de variables de personalidad (sin que tengan que ser éstas patológicas). De otro modo actuarían como las semillas de una planta. Es decir, pueden crecer de manera espontánea o bien por la influencia de otras causas. En referencia a la contribución de otras razones, en las plantas sería el agua y el sustrato del suelo y en el caso del TDAH entrarían en juego los factores ambientales.

Si bien, de lo que no queda duda es que, dentro de los factores ambientales, ciertas situaciones durante el embarazo y posterior a él, aumenta el riesgo y la vulnerabilidad a desarrollar el trastorno.  De esta manera nos encontramos que durante el embarazo el tabaquismo, el consumo de alcohol, nacimiento prematuro, el bajo peso al nacer o el estrés y ansiedad materna son factores de riesgo para el desarrollo del trastorno. Parece ser que estudios relativamente recientes, asocian el consumo de paracetamol en esta etapa como otro factor de riesgo, pero aún falta más peso y evidencia científica para su demostración.

Recientemente el pediatra Pedro Javier Rodriguez Hernández, del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, de Santa Cruz de Tenerife, y miembro del grupo de trabajo de TDAH de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (Sepeap), comenta que la exposición ambiental de metales pesados y el consumo de tabaco en la gestación aumentan por un 2,5 el riesgo de que el hijo padezca trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). “Su importancia no solo radica en que el TDAH causa sufrimiento en los niños afectos, sino que también interfiere en el desarrollo social y educacional, y pueden conducir a problemas sociales y psicológicos que duran toda la vida”, comenta Pedro Javier.

Asimismo, una vez el niño haya nacido, los factores ambientales juegan un papel modulador muy importante para el desarrollo del TDAH y el agravamiento de la sintomatología asociada a él. Es decir, el estilo educativo aplicado, el afecto y la estimulación temprana no provocan el origen del trastorno pero si intervienen en la evolución del mismo, pudiendo agravar o disminuir la problemática adjunta al TDAH.

Por eso mismo, desde Educ-at creemos tan importante el trabajo con las familias, enseñando estrategias para su correcto manejo, formándolas en todas las particularidades del trastorno (que son muchas) con el objetivo de que se vean más capaces y confiadas en poder ayudar a su hijo o hija. De igual manera, la perspectiva multidisciplinar coge un factor determinante, siendo esencial la correcta coordinación entre todos los ámbitos y agentes que intervienen con el niño (teniendo un papel FUNDAMENTAL los profesores).

Trabajando de manera conjunta, estableciendo puentes y puntos de entendimiento, estaremos provocando que la influencia asociada a los factores ambientales se vea reducida, lo que favoreceremos el pronóstico en el desarrollo del niño o adolescente y fomentaremos un adecuado crecimiento personal en todos sus áreas (familiar, escolar, social y emocional).

Y para ello lo más necesario es la VOLUNTAD para querer ayudar y aprender de todos nosotros.

Equipo de Educ-at

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ESCUELA DE PADRES | ESTILOS EDUCATIVOS Y ASPECTOS A TENER EN CUENTA EN LAS VACACIONES DE NAVIDAD.

3ª sesion Escuela de Padres Educ-at
Estimados padres,
Nos complace invitaros a la tercera sesión de nuestra Escuela de Padres que tendrá lugar el miércoles 16 de diciembre a las 18.00 horas en el Colegio Nuevo Velázquez (Madrid). Esta sesión la hemos titulado “Estilos educativos y pautas a modificar. Aspectos a tener en cuenta en periodo de vacaciones”.
La educación perfecta desgraciadamente no existe, pero si aprendemos a identificar cuáles son los estilos educativos existentes y cuál es el más recomendable para los niños y adolescentes con TDAH (atendiendo a cada caso y cada contexto) estaremos ayudando a manejar las problemáticas que se dan en el día a día y acercándonos a un ideal de educación lo más ajustado posible a cada circunstancia.
Por todo ello, en esta sesión queremos tratar el tema de los estilos educativos. Aprender que existen 4 tipos diferentes de estilos educativos los cuáles se establecen en función de dos continuos: el del ejercer un control (de mayor control a menor control) y el de ofrecer un apoyo emocional (de un mayor apoyo a un menor apoyo).
Esta parte la completaremos con una parte esencial: la modificación de la conducta del chico con TDAH. Por tanto, hablaremos de pautas para modificar comportamientos atendiendo a las particularidades del trastorno: el papel que juega la inatención y la autoestima, qué hacer cuando nos encontramos resistencia, cómo utilizar el diálogo, la importancia del mantenimiento de consecuencias, etc. Comprenderemos la relación que guardan estos aspectos con la instauración de conductas deseadas en el niño y adolescente con TDAH, así como aprenderemos una serie de estrategias que nos permitan llevarlas a cabo de manera satisfactoria.
Por último nos encontramos en una época del año en la que tienden a surgir muchas dudas a los padres de cómo actuar, por lo que no queremos dejar pasar la oportunidad de incidir en cómo afrontar las vacaciones de Navidad. Trataremos temas relacionados sobre qué decisiones tomar si le han quedado varias asignaturas, si es beneficioso desapuntarle de las actividades extraescolares, si deben tener más o menos regalos, mantener unas rutinas mínimas, cómo reforzarles si las notas han sido las adecuadas o cómo motivarles de cara al segundo trimestre. Todo ello de cara a proponeros una serie de orientaciones y pautas para un mejor afrontamiento de este periodo.
No obstante, la Escuela de Padres está orientada para ofrecer un ESPACIO DONDE SOLVENTAR VUESTRAS DUDAS, por lo que siempre se busca, en relación al tema planteado, que sea dinámico y participativo con el objetivo de poder ofrecer una ayuda más ajustada.
Para reservar vuestra plaza o recibir información no dudéis en poneros en contacto con nosotros a través de info@educatdah.com o en el 665.97.55.21
¡Os esperamos!
Muchas gracias,
Equipo de Educ-at.

EMOCIONES Y TDAH (II): QUÉ ALTERACIONES EMOCIONALES PRESENTAN Y CONSEJOS PARA IMPULSAR SU DESARROLLO.

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En la anterior entrada hablamos sobre qué son las emociones y por qué el procesamiento emocional se ve afectado en las personas que sufren TDAH. Hoy vamos a intentar explicar qué alteraciones emocionales son típicas en el TDAH y qué se puede hacer para intentar combatirlas.

Mucho se habla en los últimos años sobre la Inteligencia Emocional (IE) y la importancia de saber manejar bien las emociones. Podemos definir la IE como la “habilidad para manejar los sentimientos y emociones, discriminar entre ellos y utilizarlos para dirigir los propios pensamientos y acciones”. La IE está compuesta de 4 habilidades:

  1. Percepción: capacidad para percibir, identificar y expresar las emociones.
  2. Facilitación: capacidad para guiar nuestro pensamiento y toma de decisiones utilizando las emociones.
  3. Comprensión: capacidad para comprender y analizar las emociones utilizando el conocimiento emocional. Tanto las propias como las ajenas (es lo que llamamos la empatía). Esta habilidad es muy necesaria para una correcta socialización.
  4. Regulación: es la más compleja y se refiere a aquella capacidad para mitigar las emociones negativas y potenciar las positivas (tanto ajenas como propias), sin reprimir ni exagerar la información que aportan.

Siguiendo el modelo de las habilidades de la IE, los niños, adolescentes y adultos con TDAH presentan dificultades en las diversas capacidades que lo conforman: percepción, comprensión, regulación y facilitación.

Si bien se encuentran complicaciones a la hora de percibir y comprender emociones (sobre todo en el reconocimiento facial y en la entonación vocal asociada a las mismas), donde más se observan problemas es en la regulación emocional. Esto tiene una explicación “sencilla” y es que para que se lleve a cabo una correcta regulación emocional entran en juego componentes del control inhibitorio de la respuesta, los cuales se encuentran afectados por el trastorno.

Si a cualquiera de nosotros, ante una situación que genera una “tensión” o “activación” -emocional- desencadenado por un estímulo (esté presente o no), en muchas ocasiones nos es complicado de valorar objetivamente las diferentes perspectivas posibles y actuar en consonancia, a todas aquellas personas a las cuales el procesamiento y elaboración de una respuesta se encuentra damnificado, debido a un déficit neurobiológico, lo convierte en todo un reto difícil de superar.

Debemos saber que todo el procesamiento de la información es emocional. Antiguamente (y no hace tantos años) se considera a las emociones como entidades que interferían en el raciocinio, es decir, privaban a las personas de la capacidad de un razonamiento lógico y coherente. Hoy en día, gracias al interés que ha suscitado en las últimas décadas el campo de las emociones sabemos que éstas no son un lujo sino que el componente emocional es básico para el procesamiento racional (entre otras funciones que expusimos en el anterior post). Sin las emociones los seres humanos seríamos poco más que máquinas que trabajan y reaccionan de la misma manera día tras día.

No obstante, como comentábamos en la pasada entrada de blog, la “energía” para el control de las emociones surge a través de las funciones ejecutivas (quienes se encargan de decidir cuál va a ser la manera de responder, cuál va a ser el comportamiento o la conducta a realizar). Pero en el TDAH dichas funciones no se desempeñan tan adecuadamente como deberían. Por lo tanto, aquellas que se dedican al control emocional y al control de impulsos son las responsables de los altos niveles de agresividad, irritabilidad o frustración que se observan en algunos niños y adultos con TDAH.

Además de estos fallos en la regulación emocional, otras dificultades en este campo que suelen presentar los niños, adolescentes y adultos con TDAH es que son muy extremistas, muy pasionales. Viven las emociones de manera muy intensa, tanto las positivas como las negativas. Tienden a mostrarse muy insistentes cuando desean algo, o excesivamente contentos cuando están alegres, o muy apenados cuando les ha ocurrido algo triste, o reaccionan de manera desproporcionadas con ira ante situaciones que perciben injustas (a pesar de que no sean ellos los principales afectados).

Aunque, en algunos casos, nos los podremos encontrar muy apáticos. Fruto de una baja autoestima y de una escasa motivación, podemos encontrar que responden con bloqueos o con sentimientos de incapacidad ante determinadas situaciones problemáticas. Esto puede desencadenar en algún trastorno comórbido de ansiedad o en el estado de ánimo.

Sin embargo, no queremos caer en catastrofismos y en este mismo ámbito, las personas con TDAH demuestran poseer unas virtudes muy positivas. Son bondadosos, muy cariñosos y emotivos y con un sentimiento de fidelidad muy alto. Son personas con mucha sensibilidad que si se les enseña a canalizarla adecuadamente puede ser un buen pilar donde sustentar su desarrollo. Por todo es importante trabajar este aspecto desde pequeñitos, aunque no hay un límite para empezar a trabajarlo.

¿QUÉ PODEMOS HACER PARA FOMENTAR SU DESARROLLO EMOCIONAL?

Como venimos comentando, las emociones condicionan nuestra vida puesto que condicionan nuestras conductas. Entonces, es necesario aprender a regular nuestras emociones para ser capaz, posteriormente, de regular nuestro comportamiento.

Pese a que, en mucha ocasiones, lo mejor es contar con la ayuda de un profesional que le ayuda a entender las emociones y cómo manejarlas, desde casa se pueden llevar a cabo una serie de consejos para potenciarlo:

  1. Ponga con palabras cómo se siente. La mejor manera de enseñarle a percibir sus propias emociones es, al principio, ponerle “en su boca” como se siente. Es decir, si está mostrándose frustrado, es conveniente comentarle de manera pausada: “es normal que te sientas frustrado ya que tú esperabas que te comprara golosinas y en este momento no es posible”. De esta forma le estamos diciendo no sólo cómo se siente sino también el por qué.
  2. Entrenarles en autoinstrucciones. Los niños y adolescentes con TDAH presentan un retraso en la adquisición del lenguaje interno. Es decir, no saben hablarse a sí mismos. Las personas utilizamos este lenguaje interno para guiar nuestra propia conducta por lo que se antoja fundamental enseñarles esta estrategia que les permita a ellos orientar su conducta hasta una respuesta adecuada. “Aunque me apetezcan golosinas si mamá no me las compra debo permanecer tranquilo porque sino se enfadará”.
  3. Utilizar técnicas de autocontrol. Basadas en la misma idea de las autoinstrucciones, técnicas como la del semáforo son muy efectivas. Antes de responder el niño debe pasar por los 3 colores típicos de semáforo: el rojo es parar, el amarillo pensar (¿cómo voy a actuar?¿Por qué?) y el verde es actuar una vez que hemos decidido qué respuesta es la más adecuada.

Tanto la interiorización por parte del niño de las técnicas de autocontrol como las autoinstrucciones son costosas, pero una vez implementadas son muy provechosas. Primeramente debemos partir de un modelado externo para ir, poco a poco, que el niño lo vaya interiorizando y autodirigiéndose.

  1. Aprovéchate de vídeos o películas para trabajar las emociones y la empatía. Mientras veis una película o una serie o una situación de la vida cotidiana de otra persona podéis preguntarle cómo cree que se siente él o ella y por qué. En edades más tempranas los cuentos pueden ser buenas herramientas para trabajar este aspecto.

Luego le podéis preguntar qué hubiera hecho él en esa situación, o qué le hubiera recomendado hacer si pudiera darle algún consejo. Este es un procedimiento muy efectivo para trabajar con el niño situaciones problemáticas que se puede encontrar pero despersonalizándolo en otra persona. Es decir, no es él quién lo está viviendo y, por lo tanto, es “más sencillo” encontrar una solución. Estaremos trabajando con él de manera anticipatoria acontecimientos que pueden suponerle algún contratiempo en el futuro.

CONCLUSIONES

Las personas con TDAH muestran dificultades en varios de los componentes de la Inteligencia Emocional (percepción, comprensión, expresión y regulación). Esto, junto con los déficits neurobiológicos que presentan (principalmente en las funciones ejecutivas) conlleva que padezcan algunas alteraciones a nivel emocional. Se muestran más predispuestos a reaccionar de manera desproporcionada ante las situaciones lo que les hace sentir en muchas ocasiones torbellinos emocionales. Sin embargo, tienen la facilidad de olvidar lo ocurrido al poco tiempo, cosa que no ocurre con la gente de su entorno, lo que provoca en muchas ocasiones perplejidad y malestar en los otros.

Además ya sabemos que las emociones interfieren en nuestra conducta y en nuestra toma de decisiones. Por todo ello se antoja fundamental trabajar esta área desde lo antes posible y así evitar posibles problemáticas asociadas.

Una dificultad, la cual nos hace sentir una emoción negativa, no nos afecta tan profundamente cuando somos conocedores de cómo nos sentimos y porqué. Si igualmente, reconocemos tener recursos para salir adelante, el problema continuará siendo del mismo tamaño, pero ahora lo contemplaremos en su propia perspectiva y sin perder el sentido de las proporciones. Si tenemos un fracaso, pero nos vemos competentes, no nos consideraremos a nosotros mismos como unos fracasados, sino que volveremos a empezar con fuerzas renovadas hasta que convirtamos la derrota en victoria.

Equipo de Educ-at

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Para recibir más información sobre nosotros y nuestros servicios estaremos encantados de poder atenderles en el teléfono 665.97.55.21 o a través de nuestro correo info@educatdah.com.