EMOCIONES Y TDAH (I): ¿QUE SON LAS EMOCIONES Y POR QUÉ SU REGULACIÓN SE VE ALTERADA EN EL TDAH?

emociones niño

Los principales síntomas del TDAH son la inatención, la excesiva actividad motora y la impulsividad, pero éstos no son las únicas problemáticas asociadas a él, sino que pueden sufrir otras dificultades en diversos aspectos. Ejemplos de ellos son las dificultades que presentan en el desarrollo de un lenguaje interno, la necesidad de motivadores y refuerzos inmediatos, problemas a la hora de rendir en tareas escolares o una hipersensibilidad o fallos en la regulación de las emociones. Es de éste último punto al que nos queremos referir en la entrada de hoy.

Para no extendernos demasiado y no convertirlo en una lectura larga y tediosa, hemos decidido dividir este breve dossier sobre las emociones y el TDAH en dos bloques:

  • En el primero de ellos trataremos aspectos básicos y de manera breve sobre las emociones:  qué son, qué funciones tienen, sus bases neurobiológicas y su relación con las alteraciones inherentes al TDAH
  • Un segundo bloque en el que trataremos las alteraciones emocionales que nos encontramos en el TDAH y qué podemos hacer para su manejo.

La palabra emoción proviene del latín ‘emovere’ que significa “mover, poner en movimiento o excitar”, esto quiere decir que las emociones “nos activa, nos impulsan para la acción”. Por lo tanto y, aunque existen dificultades para su definición, podríamos determinar que las emociones son una serie de reacciones de los individuos ante situaciones relevantes, que tiene carácter universal y que producen cambios en nuestra experiencia afectiva, en nuestra activación fisiológica y en la expresión. Es decir, es una reacción psicofisiológica (con un componente subjetivo al ambiente que viene acompañado de cambios fisiológicos) qué se desencadenan ante ciertos estímulos del individuo que pueden ser percibidos por cualquiera de nuestros sentidos o evocados por nosotros (a través de un pensamiento, recuerdo, una canción, etc).

Las emociones están relacionadas con procesos como la atención y la memoria y cumplen una función motivacional, social y, principalmente, adaptativa. Es decir, las emociones nos aportan información sobre cómo interpretamos la información del entorno y “nos dirige” la acción hacia una determinada conducta.

De esta manera nos encontramos que las emociones primarias (miedo, sorpresa, asco, ira, tristeza y alegría) guardan las siguientes funciones totalmente fundamentales para nuestra supervivencia:

  • MIEDO: Se da cuando anticipamos una amenaza o peligro que nos produce ansiedad, incertidumbre o inseguridad. Tendemos entonces hacia la protección.
  • SORPRESA: Se ocasiona cuando algo nos produce sobresalto, asombro, desconcierto. Es muy transitoria. Provoca una aproximación cognitiva para saber qué pasa y nos ayuda a orientarnos frente a la nueva situación.
  • ASCO: Aparece ante un estímulo aversivo. De esta manera la respuesta que motiva es la de rechazo ante aquello que lo genera.
  • IRA: Se elicita ante situaciones que consideramos injustas o malintencionadas o cuando nos bloquean la consecución de una meta o satisfacción de una necesidad. Las respuestas que movilizan es de “destrucción” hacia aquellos que nos lo impide, o de defender aquellos que consideramos nuestro.
  • ALEGRÍA: Provoca sensaciones de bienestar, de seguridad. Nos induce a la repetición de estas situaciones que nos hacen sentir bien.
  • TRISTEZA: Aparece cuando no hemos conseguido un objetivo o cuando no se han cumplido nuestras expectativas. Moviliza respuestas dirigidas hacia la instrospección (¿por qué ha ocurrido?) o hacia una nueva reintegración personal.

Con  esto queremos manifestar que no debemos reprimir o ignorar nuestras emociones (tanto primarias como secundarias), por muy negativas o intensas que sean, puesto que nos están aportando información útil que nos ayuda a dirigir y entender nuestra conducta y, por ende, nuestra vida.

¿POR QUÉ LAS PERSONAS AFECTADAS POR TDAH TIENE DIFICULTADES PARA MANEJAR SUS EMOCIONES?

Para entender un poco más por qué las personas que sufren TDAH presentan dificultades en el ámbito emocional debemos entender las bases neurológicas que intervienen en el procesamiento, valoración y control de las emociones y cómo estas se relacionan con las alteraciones neurobiológicas características en el trastorno.

Aunque no se ha terminado de identificar claramente el origen del TDAH, los estudios científicos (mediante técnicas de imagen cerebral) señalan que las regiones implicadas se sitúan en la corteza prefrontal (entre ellas la corteza cingulada) y los ganglios basales, áreas involucradas en las funciones ejecutivas o en el control de las respuestas y el movimiento. Por otro lado, la red neuronal involucrada en el procesamiento emocional incluye estructuras como el tronco cerebral, el hipotálamo, la amígdala, la corteza prefrontal y la corteza cíngulada. Esto quiere decir que algunas de las regiones cerebrales que parecen alterarse en el TDAH afectan también al procesamiento, control y expresión emocional. Para el caso de la regulación emocional circuito que principalmente se ve afectado es el Circuito Cortex Prefrontal Orbital-estriado-talámico.

A su vez, es reconocido por todos, que existe una alteración neuroquímica en el sistema dopaminérgico que afecta al TDAH. Esta alteración se refiere a que fuera de la neurona, en el espacio destinado a la transmisión del impulso nervioso (espacio sináptico) hacia otra neurona, no hay una suficiente concentración de dopamina, por lo que el impulso nervioso (y por lo tanto la información que traslada sea del tipo que sea) no se transmite de forma totalmente óptima. Esto quiere decir, que a medida que se difunde el mensaje se va perdiendo información por el camino, lo que provoca que el procesamiento de la información sea superficial y de esa sensación de que “no se ha enterado de nada”. Esto afecta a todo procesamiento de la información que provenga del entorno, sea de la índole que sea (emociones, el texto que se tiene que aprender, las instrucciones que se le están dando, etc.).

La dopamina es un neurotransmisor que se relaciona estrechamente no sólo con alteraciones motoras y cognitivas, sino también con dificultades en distintos procesos emocionales y motivacionales. Por lo que se insinúa que el tratamiento farmacológico con metilfenidato (el cual aumenta la concentración de dopamina) tendría una función y un beneficio también en este componente afectivo.

Con esto queremos demostrar que, aunque queda mucho por ser estudiado, existen evidencias científicas de que las personas afectadas con TDAH presentan anomalías neuronales en el procesamiento emocional que se relacionan a su vez y, en ciertos aspectos, con la sintomatología inherente al trastorno.

En conclusión, si el TDAH implica un desarrollo y maduración más lento de determinadas partes del cerebro, las cuales están involucradas tanto en el control e inhibición de las conductas como en la regulación y control emocional, nos encontramos con estas problemáticas asociadas al trastorno. Dichas dificultades son más perceptibles cuanto más inmaduro sea el cerebro del individuo, por lo que es en las edades más tempranas donde se observan más diferencias con el resto de los niños de igual edad biológica. De la misma manera es en la adolescencia donde, si juntamos los cambios hormonales típicos que conllevan cambios en el estado de ánimo con las dificultades emocionales que presentan estos chicos, donde se exhacerban de nuevo estas diferencias y pueden ocasionar problemáticas de diversa naturaleza (en la autoestima, motivación, sociales, del estado de ánimo, de conductas, de abuso de sustancias, etc.)

¿Esto quiere decir que no se puede trabajar para mejorar estos aspectos o que solo el paso del tiempo es la única solución? Nada más lejos de la realidad. Dejar pasar el tiempo solo puede empeorar las cosas. Se antoja necesario incidir en este punto en cualquier intervención, ya sea como medida de prevención para un futuro como para intentar resolver una situación conflictiva en el presente.

De esta manera, todos los componentes de nuestro equipo tienen una alta formación y experiencia en fomentar una buena educación emocional que ayude a los chicos y chicas con TDAH a desarrollar un crecimiento personal y emocional adecuado. Por todo ello, en la siguiente entrada de blog trataremos e intentaremos explicar que alteraciones emocionales suelen presentar los niños, adolescentes y adultos con TDAH y qué podemos hacer para combatirlos.

Equipo de Educ-at

http://www.educatdah.com

Para recibir más información sobre nosotros y nuestros servicios estaremos encantados de poder atenderles en el teléfono 665.97.55.21 o a través de nuestro correo info@educatdah.com.

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