CONFRONTACIÓN Y TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN EN EL NIÑO CON TDAH

frustración

El curso ya está acabando y, desde septiembre, estamos publicando diferentes noticias y escritos muchos de ellos fruto de nuestro día a día trabajando con niños y adolescentes, en su inmensa mayoría afectados por TDAH.

Y es que, cuando decidimos trabajar sobre este trastorno, no nos podíamos imaginar como estos chicos (en ocasiones excluidos en sus colegios por no ser considerados “brillantes”) podían esconder tantas cualidades y capacidades que cuando se trabajan bien salen a la luz en su mejor versión (siempre decimos que estamos creando una pequeña “fábrica” de futuros psicólogos, ya que muchos de ellos nos plantean el deseo de poder intentar contribuir a que otros compañeros no lo pasen tan mal en el futuro).

No obstante, no nos podemos olvidar de que este camino que llevamos en la actualidad con más de cincuenta familias no es un camino fácil. Y es que, la mayoría de estos maravillosos chicos tienen un punto en común: su baja autoestima fruto de una etapa a remolque.

Por ello, siempre los primeros esfuerzos se deben centrar en el trabajo de dicha autoestima. Es decir, tenemos que hacerles ver como son personas llenas de posibilidades que deben intentar poner sus esfuerzos en olvidar un pasado a veces tormentoso (fácil decir esto…) y centrarse en un futuro prometedor.

Una vez que el camino prosigue y ellos se van empezando a ver capaces entramos en un punto conflictivo: la confrontación y el enfrentamiento con la realidad. Este punto (el menos bonito de nuestro trabajo) es extremadamente importante y casi siempre necesario por algunos de estos motivos:

  • La fina línea entre el no puedo y no quiero (al principio no se ven capaces pero el dejar de esforzarse también trae consecuencias positivas a corto plazo)
  • Sentimientos de indefensión aprendida
  • Rebeldía propia de la infancia o la adolescencia

Es aquí donde (teniendo muy claro que deberemos esperar el momento oportuno para reforzar el mínimo esfuerzo y también sabiendo que la excesiva presión no es efectiva) debemos ponernos serios y saber que siempre pensando en el desarrollo de estos chicos, no solo vale la palmadita en la espalda.

Este paso necesario es extremadamente difícil de aplicar en las familias (siendo esto muy razonable). Y es que, tendemos a pensar que cuanto más fácil le pongamos la vida a nuestros hijos, parejas y demás seres queridos más felices les hacemos. Por ello, en muchas ocasiones nos convertimos en defensores aférrimos de comportamientos que a la larga no traen consecuencias positivas.

La realidad no es esto, ya que la experiencia nos dice que todo el mundo necesitamos personas que nos pongan los pies en la tierra, nos exijan aquello que podemos dar y nos ayuden a desarrollar una capacidad que nos permita antes de buscar excusas externas poder empezar mirándonos a nosotros mismos.

Esto no suele ser aceptado ya que, ¿A qué adulto nos gusta inicialmente que nos contradigan, nos hagan ver nuestros fallos o nos empujen a seguir luchando cuando creemos que las fuerzas han llegado a su límite? Generalmente a ninguno, aunque todos a la larga entendemos que es lo que más nos ayuda y buscamos precisamente rodearnos de este tipo de personas.

Si bien es importante en los adultos, ni que decir tiene en los niños sobre todo para no caer en lo que es bajo nuestro punto de vista uno de los mayores males en la sociedad actual: la baja tolerancia a la frustración.

Y es que, en un mundo donde se puede acceder a todo con un solo click y donde parece que nada importa (ya que el “no pasa nada” está a la orden del día) falta mucha tolerancia a la frustación. Dicho de otra manera, desde que somos pequeños no vemos límites y entendemos que a cada momento puedo satisfacer mis deseos centrándome en el placer más inmediato. Por ello, el esfuerzo queda a veces en un segundo plano y nos olvidamos la lucha intensa que requiere perseguir nuestros objetivos.

De esta forma entendemos que con cariño y comprensión combinado con confrontación y  una buena dosis de refuerzo positivo (alternado con un correcto establecimiento de normas y límites) podemos conseguir que estos chicos logren el éxito que deben conseguir de cara al potencial que poseen.

No nos olvidemos que un niño con TDAH puede y debe conseguir un desarrollo totalmente normal.

Por último, animaros a los padres (que sois los que siempre mantenéis una lucha incansable) a ayudar a dar el empujón final y completar un curso que sabemos que en muchos casos ha sido bastante complicado.

Nos complace poder seguir viendo como estos chicos salen adelante y esta dura lucha finalmente tiene recompensa. ¡Mucho ánimo!

Equipo de Educ-at

http://www.educatdah.com

Anuncios

2 comentarios en “CONFRONTACIÓN Y TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN EN EL NIÑO CON TDAH

    • Buenos días Ana,

      Nos suponemos que te referirias a la asociacion catalana Món Educa’t. Nosotros somos Educ-at. De todas formas si quieres poder comunicarte y compartir experiencias y opiniones con padres de niños con TDAH te recomendamos diversas maneras. En la mayoria de las asociaciones existen grupos de padres y en Facebook también podras encontrar grupos en este sentido.

      Muchas gracias. Un saludo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s