La motivación hacia los estudios del niño con TDAH

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En un mundo controlado casi en exclusiva por reforzadores externos, en el ámbito académico no deben rechazarse de plano ciertas formas de motivación extrínseca, como pueden ser las notas o las alabanzas. Debemos recordar que el aprendizaje escolar no es un fin en sí mismo, sino que está orientado al futuro, es decir, aprender y sacar buenas notas está bien, pero se suele utilizar para alcanzar otras metas educativas y profesionales. Dependiendo de la edad y el curso en el que se encuentre el alumno, predominará un tipo de motivación que ahora veremos.

En el post de hoy queremos tratar sobre una cuestión para nosotros fundamental como es la MOTIVACIÓN, motor de la conducta y la cual, mayoritariamente en los niños con TDAH, se encuentra mermada y debilitada.

Entendemos por motivación a los impulsos que mueven a la persona a realizar determinadas acciones y persistir en ellas para su culminación. Se encuentra muy relacionada con aspectos cómo el interés y la voluntad y existen tres tipos de motivación:  desmotivación, motivación extrínseca y motivación intrínseca.

Desmotivación. Es la ausencia de motivación. Cuando el niño o adolescente está desmotivado carece de la intencionalidad de estudiar. Puede haber diversas desencadenantes:

  • Pensamientos sobre la propia falta de capacidad para realizar la tarea.
  • Convicción individual de que una determinada estrategia que se está utilizando no va a dar el resultado deseado en la consecución de los objetivos planteados.
  • Convencimiento por parte del estudiante de que es una tarea demasiado difícil para él.
  • Sentimientos de indefensión.
  • Falta de valoración de la tarea.

En este caso,  se siente desilusionado con las actividades académicas y se pregunta continuamente por qué tiene que asistir al colegio. También lleva a cabo una escasa o nula regulación externa o interna de la conducta. Como consecuencia tiende a no participar en las tareas escolares o a realizarlas sin implicación, lo que puede llevarle a abandonar los estudios.

Motivación extrínseca. Es cualquier situación en la que la razón para la actuación es alguna consecuencia externa, separable de ella, ya sea dispensada por otros o autoadministrada. Hay principalmente 3 tipos de motivación extrínseca:

  • Regulación externa. Las conductas se realizan para satisfacer una demanda exterior o para obtener un premio. “Estudio para el examen de mañana porque si no lo hago mis padres me riñen”.
  • Regulación introyectada. Ocurre cuando las acciones se llevan a cabo bajo un sentimiento de presión, con el fin de evitar la sensación de culpa o ansiedad o para favorecer la autoestima. Nos referimos a conductas que se hacen para conseguir aprobación, evitar sentimientos negativos, experimentar valía personal o demostrar capacidad para suscitar alabanzas.
  • Regulación identificada. Es el proceso a través del cual la persona reconoce y acepta el valor implícito de una conducta, por lo que la ejecuta libremente incluso aunque no le resulte agradable ni placentera. Se considera extrínseca porque la conducta sigue siendo un medio y no es realizada por el disfruta y la satisfacción que produce. “Aumentar mis conocimientos de inglés me permitirá encontrar un trabajo que me guste, por lo tanto, empezaré a estudiarlo en serio”.

Motivación intrínseca. Las actividades intrínsecamente motivadas son las que los sujetos consideran interesantes y que desean realizar en ausencia de consecuencias o no necesitan reforzamiento alguno. En el contexto escolar, podríamos decir que es la tendencia a buscar la novedad y los retos, a ampliar y ejercitar las propias capacidades, a explorar y aprender.  Se habla de tres tipos: la motivación para conocer, motivación de logro motivación para experimentar estimulación (participar en una actividad con el fin de vivir experiencias agradables).

¿CÓMO PODEMOS CONSEGUIR QUE LA MOTIVACIÓN HACIA LOS ESTUDIOS PASE DE EXTRÍNSECA A INTRÍNSECA?

Lo primero que debemos entender es que se trata de un cambio paulatino, que va a estar supeditado a la edad y madurez del niñ0/adolescente. Esta transformación se produce por un proceso llamado internalización. La internalización se refiere a un proceso natural y activo por el cual el individuo intenta modificar conductas reguladas externamente convirtiéndolas en valores personales (autorregulación).

Es decir, al principio el niño estudia y aprueba porque así obtiene un beneficio externo, consigue buenas notas y de esta forma recibe alabanzas de los profesores y de sus padres e, incluso, algún beneficio material. Están modeladas y valoradas por otras personas con las que el niño quiere sentirse unido y aceptado. Una vez internalizado nos encontramos a la competencia percibida, es decir, es más probable que un niño adopte una actitud hacia los estudios más positiva y autorregulada si se considera competente para ejecutarla de manera adecuada. Finalmente, la experiencia de autonomía facilita la internalización y es el elemento crítico para que se produzca el cambio a una motivación intrínseca. El niño se implicará en una conducta si favorece la consecución de sus metas y es compatible con sus valores personales.

Este proceso no tiene por qué seguir un desarrollo continuo, los avances y los posibles saltos en él dependen de la capacidad cognitiva del sujeto, de sus experiencias previas y de las circunstancias ambientales.

En este sentido, atendiendo a nuestra experiencia, la mayoría de los alumnos con TDAH presentan una baja motivación y un descenso en su autoestima, debido a una lista de experiencias previas de carácter negativo, por lo que este proceso de internalización tenderá a prolongarse más en el tiempo y requerirá de un apoyo más constante o de una motivación externa por parte de padres y profesores más fuerte.

En conclusión, existe mayor probabilidad de que un alumno se sienta intrínsecamente motivado hacia una tarea si se experimenta sentimientos de autonomía o de competencia mientras la realiza y si le permite relacionarse con otros compañeros, siendo fundamental el apoyo a la autonomía tanto en la familia como en el aula. Por lo tanto, para potenciar y facilitar el paso a una motivación más intrínseca debemos enseñar y ofrecer al niño o adolescente con TDAH las siguientes herramientas:

  • Unas técnicas efectivas de estudio que suplan su déficit atencional para hacerle más competente ante las demandas escolares.
  • Un  hábito de estudio y unas competencias clave que le beneficien para aumentar su autonomía.
  • Si fuese necesario, unas buenas habilidades sociales que le permitan relacionarse con su entorno correctamente.

 

Educ-at

http://www.educatdah.com

 

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